Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Diego S. Garrocho Salcedo

UAM / MIT / BC

Mi vida, Aristóteles y su ética

escher-auto-retrato

En cada una de las entradas de este blog se han ido sucediendo distintas preguntas, muchas de las cuales seguirán sin respuesta después de que hayamos leído la Ética Nicomáquea. La filosofía, en su historia, debe mucho a esta aparente fragilidad. Si hubiera existido algún filósofo que resolviera un problema de manera definitiva la filosofía se habría demostrado como una ciencia acabada. Estas fueron las preguntas y aquí están las respuestas, diríamos, de una vez por todas. No habrá nadie tan ingenuo, creo, que pueda acogerse al pensamiento de un solo autor encumbrando su doctrina hasta considerarla como una verdad definitiva. La filosofía, gran generadora de respuestas relativas, sí ha ofrecido, sin embargo, conclusiones aproximadas, fragmentarias y originales que, cuanto menos, habremos de tener en cuenta así sea como estímulo para nuestro propio pensamiento.

Ha de tener algún valor la escucha, lectura y comprensión de Aristóteles para que aún hoy sigamos estudiándolo. Especialmente para la ética, una ciencia que Hume delimitó con gran certeza al advertir que no versaba sobre aquello que las cosas son, sino sobre el modo en que las cosas deberían ser. La buena vida de la que Aristóteles nos habla en la Ética Nicomáquea no es la vida que habitualmente llevan a cabo los hombres. Si así fuera, poco provecho podríamos sacar de un texto que se delimita a describir el modo en que los hombres viven. Cada vez que salimos a la calle tenemos un testimonio directo de nuestras formas de conducta e, incluso, en el reducto doméstico, tenemos no pocas muestras de la forma en la que los hombres nos comportamos. Ya dijimos que la ética, por lo tanto, no habría de hablarnos de cómo las cosas son sino de cómo sería deseable que las cosas fueran. La estrategia es, en cierto modo, sencilla: si creemos que nuestra vida puede ser distinta y mejor de lo que es, habríamos de comenzar por imaginar qué cosas son las que habríamos de modificar para hacer posible esa transformación hacia mejor.

Podríamos pensar, sin embargo, que cada uno debe vivir conforme a su inmediata voluntad y tal gesto tiene mucho de filosófico. De este modo, resultaría peligroso abandonarse a la lectura filosófica confiando en que un pensador pudiera brindarnos una receta exacta de cómo debemos vivir. El respeto por las convicciones individuales, el esfuerzo personal en construir la vida propia y la reflexión crítica y autónoma son requisitos indispensables de lo que hoy entendemos como una buena vida. No creo que Aristóteles, si viviera en nuestros días, pensara de manera contraria a estos principios. De hecho, su Ética Nicomáquea lejos de ser un catálogo de normas pretende servir como estímulo para la reflexión con vistas a adquirir con garantías ese modelo o ideal de vida. Por ello, su lectura, en lugar de pautarnos una forma de vida específica puede resultarnos de utilidad como instrumento para perfeccionar la respuesta individual a una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez: ¿Cómo debo vivir?

Toda conclusión habría de ser puesta a prueba y pobre de aquel que se diga filósofo y algún día detenga su razonamiento al haber encontrado aquella verdad definitiva que buscaba. Así ocurre en filosofía y en cualquiera de las otras ciencias. La verdad no es un estado, sino un proceso dinámico alimentado a partes iguales por la curiosidad, la voluntad y –ya que hablamos de ética- por la responsabilidad. Sin embargo, si bien asumimos que todo hombre puede legítimamente albergar un ideal de vida distinto parece, también, que nunca estaría de más consultar a los expertos. Así, del mismo modo que cuando tenemos una dolencia acudimos al médico, el filósofo moral podría ser un interlocutor privilegiado para las cuestiones éticas. A tal efecto Aristóteles parece un candidato excelente. De hecho, su maestro Platón –otro brillante interlocutor- ya señaló que el filósofo habría de ser, entre otras definiciones, algo parecido a un médico del alma.



escrito el 8 de Junio de 2009 por en General


1 Comentario en Mi vida, Aristóteles y su ética

  1. formacionprofesional | 04-07-2011 a las 16:30 | Denunciar Comentario
    1

    La verdad es que este blog es una fuente de ideas e inspiración para la formación de la persona y su evolución en la vida, gracias po el trabajo realizado

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