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Diego S. Garrocho Salcedo

UAM / MIT / BC

Tipos de virtudes

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A lo largo de este blog, en más de una ocasión, nos hemos referido al término virtud como un concepto fundamental en la ética de Aristóteles. En griego, areté, además de virtud hace referencia a una forma de excelencia que, para el discurso moral, será constitutiva de la naturaleza humana. El hombre virtuoso (aristós) será aquel que obre conforme a la recta razón y de cuya acción podamos, las más de las veces, decir que es buena. En este sentido, el mundo griego utilizó este concepto de manera muy cercana a la que hoy hacemos del término virtud. Incluso, como veremos más adelante, el catálogo de virtudes descritas por Aristóteles son perfectamente reconocibles también en nuestros días.

Las virtudes, además de compartir una descripción general de la que nos ocuparemos más adelante, quedan para Aristóteles divididas en dos tipos: aquellas virtudes que podemos adquirir por medio del hábito y la costumbre (virtudes éticas), y aquellas otras a las que se accede por medio del aprendizaje (las virtudes dianoéticas). La propia etimología (origen histórico) de la palabra ética incorpora consigo un significado cercano al hábito. Así, en griego la palabra êthos significaba carácter, un concepto sólo ligeramente distinto al que empleaban para referirse a lo que hoy entendemos por hábito o costumbre: éthos. Las virtudes éticas serían por tanto aquellas que hacen referencia al carácter, al modo de ser de cada uno de nosotros y que podríamos adquirir o perfeccionar por medio de la repetición. Ser justos, por lo tanto, no consistiría en otra cosa que en llevar a cabo acciones justas y por medio de la insistencia en estos hábitos moralmente elogiables iríamos moldeando el carácter con vistas a adquirir una forma de ser virtuosa.

Caso distinto es el de las virtudes dianoéticas, unas virtudes que más sencillamente podríamos definir como virtudes intelectuales. Este segundo tipo de virtudes no podrían adquirirse más que por medio del aprendizaje lo que determina para Aristóteles la naturaleza del discurso ético. Si definimos que la ética era algo así como un manual para la vida buena, Aristóteles consideró también que ese ideal de vida podría aprenderse de modo que la biografía individual pasaría a convertirse en un camino de aprendizaje en el que, con la reflexión y el hábito, seríamos capaces de ir mejorando el modo en que vivimos. No debemos olvidar que su propuesta no trataba de establecer un sistema de reglas fijas sino un modo de vida a partir del cual pudiésemos conquistar la felicidad o eudaimonía.



escrito el 26 de junio de 2009 por en General


1 Comentario en Tipos de virtudes

  1. 1

    Gracias por el buen trabajo y por traer algo nuevo a la Internet!

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