Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Diego S. Garrocho Salcedo

UAM / MIT / BC

Animales políticos

132620590_77e4e68168Es ya célebre la definición aristotélica del hombre como un “animal racional” o, de forma más próxima a nuestraperspectiva puramente ética, como un “animal político”. Debemos apreciar, sin embargo, que con el término “político” (politkón) Aristóteles quiso significar algo muy distinto a lo que hoy solemos distinguir con este concepto. Un hombre o una mujer no son más humanos por ser concejales, parlamentarios o presidentes del gobierno sino que por “animal político” debemos interpretar que se trata de un animal que vive en la polis, es decir, en la ciudad.

En otras palabras, el hombre es aquel animal que vive inserto en una comunidad en la cual se relaciona, habla, se expresa e actúa dado que fuera de los márgenes de la ciudad encontraríamos un espacio reservado para las bestias (los animales) y los dioses. Decir, por tanto, que el hombre es un animal político es tanto como decir que el hombre es un animal moral. Un animal que vive en un espacio específico donde las reglas que imperan no son simplemente aquellas que rigen la naturaleza sino que, en virtud de su inteligencia, es capaz de discernir qué conductas son deseables y cuales habrían de ser censuradas.

La estrategia aristotélica no es, en esencia, muy distinta a la que ha venido sosteniendo nuestra tradición filosófica. En cierto modo parece una exigencia lógica el tratar de definir la naturaleza humana por oposición o distinción de aquellos otros seres vivos que más se nos asemejan: los animales. A primera vista muchas son las distinciones que podríamos realizar entre la naturaleza de los seres humanos y la de los animales. Nosotros hablamos, escribimos poemas, construimos carreteras y compramos en centros comperciales. Sin embargo,  a pesar de estas diferencias son también muchas las características  comunes que compartimos con algunos de ellos. Así, la ciencia contemporánea –y la filosofía en nada debe ser ajena a la investigación científica- ha tratado de desentrañar aquellos  rasgos y conductas que compartimos, especialmente, con los mamíferos superiores y conclusiones recientes parecen haber arrojado algunos resultados verdaderamente sorprendentes.



escrito el 14 de septiembre de 2009 por en General


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