Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Diego S. Garrocho Salcedo

UAM / MIT / BC

20071013210330-dudarEn las últimas entradas, y más concretamente en nuestro último post, hemos abordado la relación que existe entre la ley y la justicia. Parece, según vimos, que en muchas ocasiones el cumplimiento de la ley no tiene por qué convertir en justa una conducta determinada. Existen contextos en los que una ley puede ser injusta por lo que éticamente parecería más  correcto enfrentarse a dicha ley que acatar su imperativo. En otros muchos momentos, además, podremos actuar en perfecta armonía con una ley establecida sin que nuestra conducta pueda destacarse como especialmente justa. Así, por ejemplo, no existe ninguna ley que prohíba mentir a nuestros amigos pero, las más de las veces, parece que lo realmente deseable es ser veraces y esto es así aunque no exista ninguna ley que nos obligue a ello.

Existe una tercera posibilidad que aún no hemos contemplado pero que Aristóteles aborda en su Ética Nicomáquea: el caso en el que el cumplimiento de una ley justa puede conducirnos a obrar injustamente. En un sentido abstracto podría parecer que tal afirmación es imposible ya que, intuitivamente, si asumimos que una ley es justa no parece fácil imaginar el modo en que su cumplimiento pudiera llevarnos a actuar de forma injusta.

Prestemos, sin embargo, un poco de atención a la naturaleza de las leyes. Toda ley, en la Grecia de Aristóteles y en nuestro tiempo, es una enunciación universal; es decir, aquello que una ley afirma es válido para toda circunstancia a la que queda referida. Así, por ejemplo, si existe una norma que prohíbe circular en poblado a más de 50Km por hora la validez de esta norma no dependerá de si conducimos un coche grande o pequeño, azul o blanco, ni tampoco de si el conductor es un hombre pelirrojo o una mujer morena. La norma prescribe que “no está permitido circular en poblado a más de 50Km hora” y esta limitación habrá de respetarse en toda circunstancia. Cada vez que circulemos en poblado tendremos que adecuar nuestro caso particular al enunciado universal de la ley. Por ello, diremos, SIEMPRE que circulemos en poblado tendremos que conducir a una velocidad igual o menor a 50Km hora.



escrito el 30 de Diciembre de 2009 por en General


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