Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Diego S. Garrocho Salcedo

UAM / MIT / BC

Los otros y yo

Jacques Derrida, un pensador francés contemporáneo, llegó a afirmar que la pregunta por la amistad era, a fin de cuentas, la pregunta filosófica por excelencia. Sin llegar a ese extremo, y sin embargo reconociendo lo inspirado de la cita, sí debemos destacar el significado especial que tiene la amistad (philía) en la ética aristotélica. La ciencia del buen hacer y del buen vivir, la ética, requiere en su discurso a presencia de otros hombres sin los cuales nunca podríamos acometer la conquista de a felicidad. Esta intuición, obvia tal vez para nosotros, adquiere un significado muy concreto en la filosofía práctica de Aristóteles ya que nos advierte del modo en que nuestra vida, nuestra felicidad y nuestras expectativas dependen también de algo distinto a nosotros mismos.

Aristóteles demuestra una gran lucidez al reconocer que la felicidad puede y debe funcionar como un ideal regulativo para guiar nuestra conducta. Sin embargo, la acción moral no siempre puede estar supeditada a la conquista de dicha felicidad ya que, como en el caso de la diana y el arquero, su conquista ha de servirnos como  ideal regulativo del que sin embargo nunca podremos exigir cuentas a nadie. La felicidad, la propia y la ajena, descansa en gran medida sobre nuestra elección y nuestras decisiones pero está sujeta también a la acción de los otros y a la influencia de la fortuna.

Ortega y Gasset nos habló del modo en que somos libres en la fatalidad y Nietzsche describió al hombre como un animal que danza encadenado. Nuestra decisión, nuestra deliberación y nuestra conducta son causa de muchas de las cosas que nos ocurren pero, sin embargo, toda vida humana está expuesta a la acción ajena y a la intervención de la fortuna. El camino hacia una vida mejor no podrá ser entonces una empresa privada en la que podamos confiar exclusivamente en nuestra fuerza. Si la vida es, precisamente, un camino hacia algún lugar en más de un momento requeriremos la cooperación, la ayuda y la compañía de otros que, como nosotros, hayan emprendido un proyecto propio. Tal será, para Aristóteles, la tarea del amigo.



escrito el 28 de Febrero de 2010 por en General


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