Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Diego S. Garrocho Salcedo

UAM / MIT / BC

Amistad y elección

No estoy seguro de que decidamos tener amigos. De hecho, existen motivos para pensar que en no pocas ocasiones no somos nosotros quienes verdaderamente elegimos a nuestros amigos. Unas veces la casualidad, otras una afinidad parcial o, más extrañamente, una absoluta y perfecta complicidad convierten a las personas que nos rodean en amigos nuestros. Hay quien ha dicho que nadie elige a sus amigos sino que son éstos quienes nos eligen a nosotros. La frase parece ingeniosa aunque si tratamos de universalizarla nos daremos cuenta de que deviene imposible. Quizá lo más razonable sea pensar que elegimos a nuestros amigos aunque no siempre seamos perfectamente conscientes de cuáles son las razones que nos llevaron considerar con tal afecto a una u otra persona.

Los amigos son imprescindibles, dice Aristóteles, para una vida feliz. Sin embargo, de los amigos, al igual que de los ingenieros, los cocineros o los jugadores de fútbol, decimos que son buenos o malos amigos. En cierto modo, y en esto el lenguaje acusa un innato platonicismo, la definición de amigo es inseparable de lo que entendamos por ser un buen amigo. Del mismo modo, no podemos dar una definición de albañil sin preguntarnos por las características del albañil perfecto.

Hace algún tiempo hablamos de la dificultad de elegir. La vida, asumida en tanto posibilidad, nos obliga a tomar decisiones y a elegir entre opciones. Así elegimos un trabajo, una pareja y un modo de vida y es también una forma de opción el modo en que elegimos a nuestros amigos. Puede que nos resulte extraña una pregunta del tipo “¿incluyo a Tomás en mi lista de amigos?”. Sin embargo, aunque una formulación de este tipo se de extrañísimas veces en nuestra conciencia no deja de ser cierto el que la amistad responde a una forma de elección: elegimos con quién saldremos mañana por la noche, a quién confiamos un secreto y a quién tomamos como ejemplo. No sé si podría describirse en términos de opción pero, parece claro, también atendemos a razones cuando demostramos un afecto por alguien. Decisiones de este tipo configuran nuestro entorno social y determinan, de modo decisivo, quiénes son nuestros amigos.



escrito el 14 de Marzo de 2010 por en General


Escribe un comentario

Recuerda que:
  • Las opiniones aquí expresadas serán responsabilidad tuya, y en ningún caso de Aprender a Pensar
  • No se admitirán comentarios que vulneren lo establecido por las leyes y por las Normas de uso de este sitio
  • Aprender a Pensar se reserva el derecho de eliminar los comentarios que considere inadecuados
Los datos serán tratados de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, y demás legislación aplicable. Consultar nuestra Política de Privacidad
Aprender a Pensar