Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Diego S. Garrocho Salcedo

UAM / MIT / BC

Autoestima, fortuna y responsabilidad política II

Un hombre solo, aislado y desprovisto de ciertas condiciones materiales difícilmente puede acometer con solvencia un proyecto de vida feliz. Sin embargo, según hemos venido estudiando a lo largo de este blog, desde una perspectiva aristotélica la conquista de la felicidad no es simplemente una opción entre otras, sino que constituye la finalidad (télos) misma de la vida humana. Nuestra actividad más propia, el cumplimiento más perfecto de aquello que podemos ser es, precisamente, ser hombres y mujeres felices.

Más allá del determinismo natural, debemos ejercer un cierto cuidado y afecto por las cosas que nos son propias. Dicho de otra manera, debemos empezar por “querernos a nostros mismos” para poder emprender con ciertas garantías ese proyecto de vida feliz  que antes referimos. Lo deseable, por tanto, sería que todo hombre tuviera a su alcance ese margen de decisión y deliberación en el que la posibilidad de una vida feliz cobrara verdadera posibilidad y sentido. Para ello, además de los requisitos y esfuerzos personales, se requieren, desde luego, una serie de condiciones materiales. “Quererse a uno mismo” o gozar de una autoestima suficiente no consiste simplemente en un acto de voluntad. La soledad, la marginación, la falta de recursos económicos y materiales o la enfermedad son condicionantes que en ocasiones, además de suponer una merma objetiva en nuestro margen de opción y decisión, pueden suponer un obstáculo en el desarrollo normal de una autoestima saludable.

Por ello, y por otras razones quizá más inmediatas, la responsabilidad colectiva que exige la ética adquiere necesariamente una dimensión política. Mi vida, mis proyectos, mis decisiones y mis actos no sólo me afectan a mi sino que atañen al conjunto de personas con las que vivo. Además, reconocer que la felicidad no es sólo una aspiración optimista sino que es la finalidad propia de toda vida humana me exige y nos exige interpretar a política desde una perspectiva distinta.. Por lo tanto, no se trata simplemente de adquirir una autoestima razonable desde la cual podamos emprender un trato ético con el mundo y, por ello, una buena vida. Se trata, también, de asumir como esencial el que esa misma posibilidad sea extensiva al resto de hombres y mujeres.



escrito el 20 de Abril de 2010 por en General


2 Comentarios en Autoestima, fortuna y responsabilidad política II

  1. MARIEL MORALES MENDOZA | 02-08-2011 a las 18:53 | Denunciar Comentario
    1

    HOLA TODO ESTA SUPER

  2. MARIEL MORALES MENDOZA | 02-08-2011 a las 18:53 | Denunciar Comentario
    2

    • Una baja autoestima (creencias o emociones negativas) puede afectar las actividades diarias de una persona, incluyendo las actividades que proporcionan valor a otras personas.
    • Si las actividades productivas se ven afectadas, el retorno (ingresos) de la persona, pueden verse afectadas también.
    • Una baja en los ingresos de una persona, puede causar una baja autoestima, principalmente por las emociones que se pueden asociar a la situación.

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