Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Diego S. Garrocho Salcedo

UAM / MIT / BC

Despedida

Allá por el mes de abril del pasado 2009 comenzamos a escribir la primera de las 76 entradas de este blog. Hace ya más de un año de ese inicio y, a lo largo de este tiempo, hemos venido desgranando, con desigual atención y detalle, algunos de los rasgos principales de la ética aristotélica. Para ello, optamos por tomar la Ética Nicomáquea como texto de referencia sin que hayamos dejado de hacer referencias a otros textos que, como la Ética Eudemia o el tratado Acerca del alma, también resultan indispensables para comprender la propuesta ética del filósofo de Estagira.

A lo largo de estas 76 entradas hemos tratado de presentar, de modo actual y sencillo, las principales líneas maestras del pensamiento moral aristotélico, un pensamiento que necesariamente resulta inagotable y, hasta cierto punto, culturalmente inconmensurable desde nuestro tiempo. El legado de Aristóteles está compuesto en mayoritariamente por apuntes de clase más o menos detallados que, desde luego, no fueron concebidos para ser publicados posteriormente.  Durante este año, “La ciencia del buen hacer” se ha esforzado por traducir la ética aristotélica a un lenguaje contemporáneo, cotidiano y accesible tratando de respetar, al mismo tiempo, la esencial de la propuesta original. No faltará quien haya echado en falta un mayor nivel de análisis o quien hubiera deseado un tratamiento más extenso de algunos conceptos. Incluso, por momentos, la exposición podría haberse atenido al texto fuente con mucho más rigor. Sin embargo, a tal propósito sirven los numerosos y excelentes estudios monográficos que existen acerca de la ética de Aristóteles.

El propósito de “La ciencia del buen hacer” no es otro que demostrar la rentabilidad contemporánea del discurso ético de Aristótele. En muchas ocasiones, quizá demasiadas, la distancia histórica se impone como un obstáculo insalvable que nos impide acercarnos a los clásicos con una mayor naturalidad. Sin embargo, ignorar los mejores talentos de nuestra tradición cultural es un lujo que, en términos morales, sencillamente no podamos permitirnos. Que este blog incluye vaguedades, imprecisiones y generalizaciones de conceptos no es probable, sino que es seguro. Esperamos, sin embargo, que este hecho lejos de impedir el propósito explícito de este blog sirva para motivar, aún más si cabe, esa lectura urgente que desde aquí proponemos. Terminado este camino iniciático tal vez sea ahora cuando merezca la pena comenzar la lectura directa del filósofo. Esta vez, como dijera Kant en otro contexto muy distinto, sin ayuda de andaderas, sino autónoma y libremente. Ojalá con ayuda de Aristóteles puedan, como también decía el poeta, llegar a ser lo que verdaderamente son. Esto es, tanto como ser felices.

Hasta pronto



escrito el 7 de Junio de 2010 por en General


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